Tomo I Monterrey

Junio 1 de 1888. Número 15.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

Opinión de la prensa

(Continúa.) 

“LA VIOLETA”

Tenemos la honra de participar á nuesrtros numerosos suscritores, que en la ciudad de Monterey, Estado de Nuevo-León, ha aparecido un simpático colega con cuyo nombre encabezamos estas líneas y cuyo número 9 tenemos á la vista.

Su cuerpo de redacción lo forman Señoritas que debido á sus muy sentidos y bien estritos artículos se han hecho acreedoras á los muy recomendables títulos de ilustradas y amantes del progreso y civilización.

Al mismo tiempo que establecemos el cambio, tenemos la satisfacción de recomendar á los padres de familia, una publicación tan útil y provechosa para el bello sexo,

(La Opinión.–Culiacan.)

“LA VIOLETA”

Este es el simpático título de un periódico redactado por Señoritas de lo más granado de la sociedad de Monterey. El título simboliza la modestia de sus amables redactoras; pero el periódico es espléndido, por la pureza de su estilo y elevado de sus pensamientos.

Yo soy barretero y ando entre metales: pero mi corazón no se metaliza y amante de lo bello y de lo grandioso, admira el talento de las Señoritas que redactan “La Violeta” y se pone á sus piés.-(El Barretero.—Etzatlan. Jalisco.)

“LA VIOLETA”

Con este nombre se publica en Monterey, (Nuevo-León), un simpático quincenal redactado por ilustradas Señoritas, cuyas producciones son verdaderamente joyas literarias que honran demasiado á sus autoras. Deseamos la longevidad de tan importante publicación y enviamos á ese bouquet de Señoritas que forman su redacción, nuestras más sinceras felicitaciones.-(El Avisador. Ciudad-Guzman, Jalisco.)

“LA VIOLETA”

Hemos estado recibiendo ccn toda puntualidad esta ilustrada publicación, redactada por varias señoritas de Monterey.

En verdad que no puedc ser más á proposito si titulo, por que cada frase de ella, cada palabra, cada concepto, es una perfumada flor, cuya aroma exhalan las elegantes poesías y los sonoros versos que está dando á luz.

Enorgullézcase, pues, con “La Violeta” la literatura nacional y el bello sexo mexicano.—(El Eco de la Frontera, Saltillo.)

“LA VIOLETA”

Un simpático y bien escrito periódico, del nombre con que encabezamos este párrafo, ha visitado nuestra mesa de redacción. Orgullosa debe estar la Ciudad de Monterey, donde vé la luz pública, porque la mujer en este siglo de las utopias realizadas, ha llegado al último grado de civilización, no obstante que algunos hombres de ideas retrógradas quieren degradarla, y en su locura anhelan la instrucción sólo para el hombre.

Felicitamos á la Srita. Ercilla Garcia Directora de la simpática “Violeta;” y á todas las que forman parte en el redacción, las alentamos para que jamás desmayen en la empresa, pues recuerden lo que dijo un célebre escritor francés: “La felicidad del genero humano depende de la instrucción de la mujer.”

Desearíamos que nos hicieran favor de mandarnos, los números del 1 al 7 á fin de que no quede nuestra colección incompleta.—(La Idea, Aguascalientes.)

Tomo I Monterrey

Junio 1 de 1888. Número 15.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

Un Amor Romantico

X

Clotilde es una niña preciosa, encantadora, divina: virtuosa eso si, pero que sin embargo, lleva siempre al retortero doce ó catorce pollos de los que compran las camisas al regenerador de idem, los sombreros de á 20reales y el pantalón y el gabán con arreglo al figurin que no ha llegado todavía.

Uno de estos, Alfredo, tiene entrada en la casa, es el más pobre, el más fe y el más viejo, porque tendrá lo menos diez y siete años, y como si tres fueran muchos meses, á su vez es el menos querido.

Un día, por su fortuna, ó por su desgracia. Alfredo se encontró solo con Clotilde. Si fuéramos novelistas, la ocasión se nos presentaba á pedir de boca, pero no lo somos y pasamos por alto toda la conversación.

Aquí puede quedar un blanco de veinte ó treinta páginas.

―Clotilde, concluyó Alfredo diciendo, esta es una vida mil vecespeor que la muerte: yo quiero que Vd. me diga terminantemeute que no me ama, que no me puede amar. ¡Clotilde! necesito un sí ó un nó: si lo primero, para arrojarme á sus piés, si lo segundo…..

―¿Para qué? dijo la niña con curiosidad.

―¡Para qué! es un secreto espantoso, que no me atrevo que no puedo revelar.

―Pues digo…..

¿Que si?

 ―Que no.

―¡Ah! esclamó Alfredo llevándose las manos á la cabeza.

A poco rato se sentó, quedó tranquilo como si hubiese hecho un esfuerzo sobre sí mismo, y dijo á Clotilde.

―Querrá Vd. mandar que me den un vaso de agua?

A los dos minntos lo tenia en sus manos.

Sacó un papel, echó en el vaso unos polvos y se bebió el agua.

Clotilde principió á temblar, encontraba en esta operación tan sencilla una cosa extraña que no se explicaba.

–¿Que sería lo que contenía el papel? ¡Dios mío! ¿Que sería?

Alfredo dijo con una calma espantosa.

–¿He perdido el color, Clotilde? ¿Me pongo lívido?

–Sí, sí, yo creo que sí, dijo la niña temblando.

–No es tiempo, no ha podido producir su efecto.

–¡Su efecto! ¡qué! Alfredo, por Dios! ¿Que tiene Vd.? ¿Qe es lo que ha tomado?

–Lo quiero Vd. saber?

–Si.

–Pues es…..¡veneno!

Clotilde dió un grito, y en un instante se halló reunida toda su familia, la casa era una confusión. Unos traían aceite, otros agua caliente, otros llamaban á gritos al médico, al celador y á sus vecinos.

Alfredo se resistía á beber; pero dos criados le sujetaron, le abrieron la boca y le embaularon en el cuerpo cuatro ó seis libras de aceite y media arroba de agua próxima á hervir.

Alfredo se moría, se moria de congoja, se moría de agua, de aceite, qué sé yo, pero se moría.

Entre tanto el médico no llegaba y el agua y el aceite contiuaban entrando como si el pobre jóven fuese el depósito del Ferrocarril.

Llega el médico, lo manda sangrar una vez, dos tres; le ponen sanguijuelas, sinapismos, cantáridas, ventosas y moxas…..

El veneno es muy activo, dice el médico, y no lo vamos á neutralizar si no se le da más agua y más aceite.

Alfredo hace entónces un movimiento heroico y logra por fin desasirse de las manos de los criados. Conoce que va á morir si aquella situación dura un cuarto de hora.

–¡Silencio! grita con desesperación; señores, por Dios! No es un veneno lo que he tomado.

–¿Pues que? dicen todos á una voz.

–Azucar.

Una carcajada general estalla en la sala; el médico toma el sombrero, Clotilde se esconde avergonzada, y Alfredo derribando criados y silla, salva de un salto la escalera, y piés ¿para qué os quiero?

Aún está corriendo

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Junio 1 de 1888. Número 15.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

REMITIDO

El siguiente fué enviado por la Directora de este periódico á la prensa de esta capital.

S. C. Mayo de 1888.―Sres. Redactores de “El Pueblo.” ―Presentes.― Muy señores míos:

Mucho estimaré se sirvan de vds. dar lugar en las columnas de su acreditado periódico, á la siguiente aclaración que juzgo muy necesaria.

En el último número de mi periódico “La Violeta,” vió la luz pública un soneto denominado “Contraste” calzado con mi nombre, lo que mucho me sorprendió, puesto que esa producción confieso ingenuamente no ser mía. Llamará mucho la antención de los lectores el haber aparecido en un periódico en el cual figuro como directora, una producción calzada con mi nombre; y es de mi deber hacer la aclaración que corresponde.

Hay una persona encargada de la publicación de “La Violeta,” á quien se le entregan los originales, y está autorizada para corregir las pruebas y dirigir la formación conforme á mis indicaciones; así es que yo no veo el periódico sino hasta cuando está ya impreso.

Inmediatamente hice venir al encargado de la publicación, y después de las explicaciones necesarias, se sacó en claro lo siguiente:

Que hace algunos días un joven cuyo nombre no viene al caso citar, le dió unos versos para que los viera y dizque se los corrijiera, y que él, el encargado, haciendo poco caso se los guardó en el bolsillo sin leerlos y sin volverse á acordar más de ellos. Se le dieron los originales del último número de “La Violeta” y él á su vez, los pasó al impresor, entre los cuales dió también, sin fljar su atención en ello, los versos relacionados que cree son el soneto en cuestión, que los cajistas pararon. Al correjir las pruebas notó que le faltaba la firma, y dice: que juzgándola producción mía, tuvo á bien calzarlo con mi nombre.

De cualquier modo que sea, semejante error me ha causado serio disgusto y como no pretendo aparentar lo que no soy ni valgo en literatura, ni mucho menos apropiarme lo que no me pertenece, me apresuro á hacer esta necesaria aclaración. para que el público no juzgue mal de mí, sin ser acreedora á ello.

Ahora bien; como “La Violeta” no ve la luz sino hasta el día 15, me valgo de este medio, para deshacerme de lo que indebida é involuntariamente se me adjudicó.

Conste, pues, que el soneto denominado ‘Contraste’ que vió la luz en el último número de “La Violeta,” no es mío, y que sólo una fatal circunstancia, muy agena de mi voluntad, hizo que apareciera calzado con mi nombre.

Suplico á vds., señores R. R. se sirvan llamar la atención de sus lectores sobre este remitido, y aceptar las más cumplidas gracias por el favor.

De vds. atta. servidora.

Ercilia García.

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Dedicado a las familias.

La esperanza

SONETOS.

(Sinaloa)

Elvira Villalvazo de Aliva

Es la esperanza una ilusión divina

Mantenida en el alma con ternura,

Que presta inspiración y dá dulzura

Y aun el más grande corazón fascina.

Al niño, al joven, con placer se inclina

Brindándoles un cielo de ventura;

Y á la mujer y al hombre en su amargura

Les presenta una aurora matutina.

Esa aurora de amor que dá consuelo

Al par que brinda soledad y encanto;

Que forma un techo con su blanco velo

Dó el alma vive entre dulzura y llanto.

Allí es dó la esperanza con anhelo

Levanta un trono delicioso y santo.

El sabio en el secreto de la vida

Buscándo con afán el de la muerte,

Lleva en el alma esa ilusión prendida

Para dormirse en brazos de la suerte.

Y sin temor que el corazón despierte

Para verla del pecho desprendida,

Busca de sabio fama apetecida.

Luchando con valor, se juzga fuerte.

Así el anciano de esperiencia lleno

Ve declinar la vida sin temores

Porque aquella ilusión está en su seno:

Y sin sentir del tiempo los rigores

Va paso á paso……con rigor sereno

Por la senda de penas y dolores.

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En la tumba de la niña

(CONTINUA)

Ercilia García

Marianita Garza Fernández.

Ya del ser al abismo de la nada

Descendiste por siempre niña bella,

Pero tu alma en la célica morada

Se refleja en el brillo de una estrella.

Se llora y se padece en esta vida

Y en el cielo se goza eternamente:

Los ángeles cual tu niña querida

Estar deben dó está el Omnipotente.

Tristezas y dolor y desencanto

A cada paso el corazón recibe:

En la tierra se sufre tanto tanto……

Dichosa tu que en perdurable calma

Gozando estás en la mansión de amores,

Que volaste á la gloria sin que tu alma

Sintiera de este mundo los dolores.

En la tierra dejaste corazones

Que tu ausencia los tiene comprimidos

Y te dirijen tiernas oraciones

Mezcladas con el llanto y los gemidos.

Duerme trauquila niña candorosa

Y lleguen hasta tí mis pensamientos

Que yo dejo en tu tumba silenciosa

La flor bendita de mis sentimientos.

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Las amigas

(CONTINUA)

María Garza González

QUINTA CARTA DE ENRIQUETA

Linares, Agosto de 83

Querida amiga.― Un gran acontecimiento es el que tengo que comunicarte ahora; no sé hasta donde ponderarte la satisfacción y el contento de que me hallo poseida al conocer el verdadero cariño, el que puede llamarse amor de amores, unico dia feliz que he tenido en mi vida en el que fui madre de un niño, el que tengo placer de ponerlo á tus órdenes.

Pero junto con la satisfacción viene el desencanto, tal vez por esto es más grande el cariño, por aumentar los sacrificios, y las penalidades, por la escasez de sirvientes la mujer que está encargada de mi asistencia tiene tanta calma para el desempeño de sus funciones que se le pasan las horas y no sabe cuando se le da el alimento á un enfermo.

Y no es esto todo, mi esposo no ha perdonamedio por conseguir una nodriza y al fin la que se comprometió á la crianza del niño se despedirá luego que se consiga otra, porque tiene mal calor y temo que esté enferma, lo que será nocivo á la salud del recién nacido.

En fin este pedazo de mi vida es el contento de todos; su papá está gustosísimo con él, igualmente que su familia; yo que soy la más feliz estoy orgullosa de que mi hijo sea el objeto de tanto cariño y, como es pequeñito, temo se desbarate á las demostraciones de afecto.

Quizá tenga acierto para cumplir con mis deberes de madres.—Enriqueta.

QUINTA CARTA DE ELENA.

Corpus Christe, Setiembre de 83.

Estimada amiga: Prometí hablarte de la familia del General X. y ahora cumplo la promesa, por ser las acciones de la esposa de este señor, dignas de mencionarse; es madre de una numerosa familia, afable y prudente; dechado de virtudes y modelo de esposas; su hijo mayor que cuenta doce primaveras, á pesar del cuidado que ha puesto la madre en su educación moral, adolece de algunos defectos propios de un joven inexperto.

Una tarde que me encontraba de visita en la casa entró una de las niñas, jovencita de diez abriles, con lágrimas en los ojos, porque su hermanito la había reñido; la prudente madre llamó al niño y, averiguada que fué la causa del pleito, encontró la justicia de parte de la niña; entonces fué acreedor á una severa reprensión el jovencito, quién se enterneció con las justas palabras de la madre y sacando un pañuelo del bolsillo se enjugó las lágrimas que bañaban su semblante.

La señora reconoció el pañuelo y le preguntó qué de donde lo había adquirido, á lo que contestó el niño que su hermanita lo había bordado y regalado un día antes.–“Lo vez–dijo la señora,—y así pagas el cariño de tu hermana abusando de su debilidad para reñirla.

Estaban en esto cuando se presentó un amiguito del niño á invitarlo para una excursión por el mar á pescar ostras, y antes de concederle el permiso hizo que leyera en un libro de educación el castigo que un padre dió á su hijo por que levantó la mano para su hermana menor, el cual fué jubilado por ocho días.

Convencido el niño con tan buenos argumentos humildemente pidió perdón de su falta, protestando no volver jamás á mostrarse tan inhumano con sus hermanas menores.

Esto, querida amiga, me llenó de encanto; la manera tan fina que tiene esta excelente señora para educar á su femilia es digna de imitarse; desde entonces mi amistad ha sido más estrecha, además, su trato tan distinguido es un libro abierto para mi, que me enseña los portentosos secretos de saber gobernar la casa, y de cumplir con la misión más sagrada para la mujer; cual es la de cuidar de la educación de la familia.

Yo te prometo imitarla en todo y ser su sombra.―Elena.

(Continuará.)

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Poesía

(Las Hijas del Anáhuac.—México.)

Camerina Feldan

***

I

Un beso en mi helada frente,

Sobre mi tumba una flor,

Por mi alma una plegaria

Que irá hasta el trono de Dios;

Una lágrima bendita,

Un recuerdo halagador,

Eso espero de mi madre

Cuando ya no exista yo.

II

Una frase comedida

Que no dicta el corazón;

Blanco ramo que se seca

De los cirios al calor,

Un suspiro imperceptible,

Una breve compasión,

Eso espero del ingrato

A quien tanto quiero yo.

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Invierno

María Garza González

Gimiendo pasa la brisa leve

Huyendo á impulsos del vendaval,

Y sobre el suelo la blanca nieve

Cae y le cubre como cristal.

……………………………………….

Los desengaños son otro invierno

Que al alma dejan sin una flor;

Truecan las dichas en llanto eterno,

Cual ese tiempo tan destructor.

Mústias las flores su faz inclinan

Siendo juguetes del viento frío……

Las iliusiones ya no germinan

Ni dan alientos al pecho mío.

Rodeada siempre de desengaños,

Paso llorando mi juventud……

Lentos y tristes pasan los años

Y llegará al cabo la senectud.

En vano busco la paz del alma

Y un lenitivo á mi cruel dolor

No tengo goces, ni tengo calma

Lágrimas sólo del corazón.

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El gusano de seda

Zeneida

Con poco interés se ha visto hasta ahora la cría del gusano de seda, principalmente por el sexo débil que es el que más usa este artículo de lujo. Cuán bello sería el cultivo de sus manos; verdad es que esto ofrece algún cuidado y no poco trabajo; pero esto es nada en atención al beneficio que reporta.

Tan sólo una vez al año y en el término de cuarenta días, basta para criarse el gusano hasta encapullar.

En esta capital solamente una familia se ocupa de esta industria por no dejar tan útil empresa, y ni ofertas ni franquicias para con las amigas le han valido para difundir esta mejora entre las familias; con gusto ofrece la semilla y facilita los medios que se emplean para obtener un excelente resultado en los trabajos, y apenas una ó dos personas toman interés por un año, pero sin entusiasmo, pues lo abandonan al año siguiente.

Sólo quien, por un largo período de tiempo, los ha cultivado, continua cultivándolos con la misma constancia y actividad que en los primeros días, y si se quiere con más fé, porque cada día hace nuevos descubrimientos y adquiere mayores conocimientos en esa industria de tan vital importancia.

En la actualidad se crían unos gusanos muy robustos y adquieren mejor desarrollo que en los años anteriores; ascienden al número de diez mil y presentan una hermosa variedad los bastidores ó lechos donde se crían, unos en todo su crecimiento y ya para encapullar, trepando en bosques que de antemano se les prepara; y según el tiempo que tengan de haberse animado; presenta una vista muy agradable esa infinidad de animalitos todos trabajando.

No dudamos que nuestras queridas lectoras querrán verlos; ojalá y de esta vista nazca el deseo de cultivarlos. Si quieren gozar de tan graciosa perspectiva, no pierdan la oportunidad y ocurran á la casa del Sr. P. P. Qintanilla, antes que se pase el tiempo y acaben de encapullar, ahí verán que el último de los irracionales con una habilidad suma nos proporciona la más preciosa tela para nuestros vestidos.

Tomo I Monterrey

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Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

Antes y ahora

Ercilia García

I

¿No has visto dí las plantas palietarias

Que en las junturas de las piedras crecen

Y que faltas de savia y solitarias

Al soplo de Aquilón se desvanecen?

Extienden sus raíces anhelantes,

En busca de vigor para sus tallos;

Pero en vano, gimiendo agonizantes

Perecen tras de languidos desmayos

……………………………………..

Mi pobre corazón adolorido

Encerrado en la cárcel de mi pecho,

A impulsos de un deseo desconocido

Gimiendo palpitaba siempre estrecho.

Ahogaba en el silencio sus querellas

Apurando la copa del dolor……..

Y cual las plantas parásitas aquellas

Le faltaba la savia del amor.

II

Entreabren su corola con delicia

Las flores perfumadas del vergel,

Cuando un rayo de sol las acaricia

Cual amante sincero, tierno y fiel.

Pródiga también Diosa Natura

Vivifica sus tallos y matices,

Los céfiros las besan con ternura

Y entre tantos halagos son felices.

…………………………………………..

Yo sentí esa caricia seductora

Llegar á mi abatido corazon;

Lució por fin la abrillantada aurora

En el espacio azul de mi ilusión.

Vino la savia de tu amor divino

A dar á mi existencia otro matiz…….

Ya las flores exmaltan mi camino

Y como ellas también yo soy feliz.