Tomo I Monterrey
Junio 1 de 1888. Número 15.
Quincenal de literatura, social moral y de variedades
Dedicado a las familias.
El gusano de seda
Zeneida
Con poco interés se ha visto hasta ahora la cría del gusano de seda, principalmente por el sexo débil que es el que más usa este artículo de lujo. Cuán bello sería el cultivo de sus manos; verdad es que esto ofrece algún cuidado y no poco trabajo; pero esto es nada en atención al beneficio que reporta.
Tan sólo una vez al año y en el término de cuarenta días, basta para criarse el gusano hasta encapullar.
En esta capital solamente una familia se ocupa de esta industria por no dejar tan útil empresa, y ni ofertas ni franquicias para con las amigas le han valido para difundir esta mejora entre las familias; con gusto ofrece la semilla y facilita los medios que se emplean para obtener un excelente resultado en los trabajos, y apenas una ó dos personas toman interés por un año, pero sin entusiasmo, pues lo abandonan al año siguiente.
Sólo quien, por un largo período de tiempo, los ha cultivado, continua cultivándolos con la misma constancia y actividad que en los primeros días, y si se quiere con más fé, porque cada día hace nuevos descubrimientos y adquiere mayores conocimientos en esa industria de tan vital importancia.
En la actualidad se crían unos gusanos muy robustos y adquieren mejor desarrollo que en los años anteriores; ascienden al número de diez mil y presentan una hermosa variedad los bastidores ó lechos donde se crían, unos en todo su crecimiento y ya para encapullar, trepando en bosques que de antemano se les prepara; y según el tiempo que tengan de haberse animado; presenta una vista muy agradable esa infinidad de animalitos todos trabajando.
No dudamos que nuestras queridas lectoras querrán verlos; ojalá y de esta vista nazca el deseo de cultivarlos. Si quieren gozar de tan graciosa perspectiva, no pierdan la oportunidad y ocurran á la casa del Sr. P. P. Qintanilla, antes que se pase el tiempo y acaben de encapullar, ahí verán que el último de los irracionales con una habilidad suma nos proporciona la más preciosa tela para nuestros vestidos.
Tomo I Monterrey
Junio 1 de 1888. Número 15.
Quincenal de literatura, social moral y de variedades
Dedicado a las familias.
Antes y ahora
Ercilia García
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I
¿No has visto dí las plantas palietarias
Que en las junturas de las piedras crecen
Y que faltas de savia y solitarias
Al soplo de Aquilón se desvanecen?
Extienden sus raíces anhelantes,
En busca de vigor para sus tallos;
Pero en vano, gimiendo agonizantes
Perecen tras de languidos desmayos
……………………………………..
Mi pobre corazón adolorido
Encerrado en la cárcel de mi pecho,
A impulsos de un deseo desconocido
Gimiendo palpitaba siempre estrecho.
Ahogaba en el silencio sus querellas
Apurando la copa del dolor……..
Y cual las plantas parásitas aquellas
Le faltaba la savia del amor.
II
Entreabren su corola con delicia
Las flores perfumadas del vergel,
Cuando un rayo de sol las acaricia
Cual amante sincero, tierno y fiel.
Pródiga también Diosa Natura
Vivifica sus tallos y matices,
Los céfiros las besan con ternura
Y entre tantos halagos son felices.
…………………………………………..
Yo sentí esa caricia seductora
Llegar á mi abatido corazon;
Lució por fin la abrillantada aurora
En el espacio azul de mi ilusión.
Vino la savia de tu amor divino
A dar á mi existencia otro matiz…….
Ya las flores exmaltan mi camino
Y como ellas también yo soy feliz.

