Tomo I Monterrey

Junio 1 de 1888. Número 15.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

En la tumba de la niña

(CONTINUA)

Ercilia García

Marianita Garza Fernández.

Ya del ser al abismo de la nada

Descendiste por siempre niña bella,

Pero tu alma en la célica morada

Se refleja en el brillo de una estrella.

Se llora y se padece en esta vida

Y en el cielo se goza eternamente:

Los ángeles cual tu niña querida

Estar deben dó está el Omnipotente.

Tristezas y dolor y desencanto

A cada paso el corazón recibe:

En la tierra se sufre tanto tanto……

Dichosa tu que en perdurable calma

Gozando estás en la mansión de amores,

Que volaste á la gloria sin que tu alma

Sintiera de este mundo los dolores.

En la tierra dejaste corazones

Que tu ausencia los tiene comprimidos

Y te dirijen tiernas oraciones

Mezcladas con el llanto y los gemidos.

Duerme trauquila niña candorosa

Y lleguen hasta tí mis pensamientos

Que yo dejo en tu tumba silenciosa

La flor bendita de mis sentimientos.

Tomo I Monterrey

Junio 1 de 1888. Número 15.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

Poesía

(Las Hijas del Anáhuac.—México.)

Camerina Feldan

***

I

Un beso en mi helada frente,

Sobre mi tumba una flor,

Por mi alma una plegaria

Que irá hasta el trono de Dios;

Una lágrima bendita,

Un recuerdo halagador,

Eso espero de mi madre

Cuando ya no exista yo.

II

Una frase comedida

Que no dicta el corazón;

Blanco ramo que se seca

De los cirios al calor,

Un suspiro imperceptible,

Una breve compasión,

Eso espero del ingrato

A quien tanto quiero yo.

Tomo I Monterrey

Junio 1 de 1888. Número 15.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

Invierno

María Garza González

Gimiendo pasa la brisa leve

Huyendo á impulsos del vendaval,

Y sobre el suelo la blanca nieve

Cae y le cubre como cristal.

……………………………………….

Los desengaños son otro invierno

Que al alma dejan sin una flor;

Truecan las dichas en llanto eterno,

Cual ese tiempo tan destructor.

Mústias las flores su faz inclinan

Siendo juguetes del viento frío……

Las iliusiones ya no germinan

Ni dan alientos al pecho mío.

Rodeada siempre de desengaños,

Paso llorando mi juventud……

Lentos y tristes pasan los años

Y llegará al cabo la senectud.

En vano busco la paz del alma

Y un lenitivo á mi cruel dolor

No tengo goces, ni tengo calma

Lágrimas sólo del corazón.

Tomo I Monterrey

Junio 1 de 1888. Número 15.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

Antes y ahora

Ercilia García

I

¿No has visto dí las plantas palietarias

Que en las junturas de las piedras crecen

Y que faltas de savia y solitarias

Al soplo de Aquilón se desvanecen?

Extienden sus raíces anhelantes,

En busca de vigor para sus tallos;

Pero en vano, gimiendo agonizantes

Perecen tras de languidos desmayos

……………………………………..

Mi pobre corazón adolorido

Encerrado en la cárcel de mi pecho,

A impulsos de un deseo desconocido

Gimiendo palpitaba siempre estrecho.

Ahogaba en el silencio sus querellas

Apurando la copa del dolor……..

Y cual las plantas parásitas aquellas

Le faltaba la savia del amor.

II

Entreabren su corola con delicia

Las flores perfumadas del vergel,

Cuando un rayo de sol las acaricia

Cual amante sincero, tierno y fiel.

Pródiga también Diosa Natura

Vivifica sus tallos y matices,

Los céfiros las besan con ternura

Y entre tantos halagos son felices.

…………………………………………..

Yo sentí esa caricia seductora

Llegar á mi abatido corazon;

Lució por fin la abrillantada aurora

En el espacio azul de mi ilusión.

Vino la savia de tu amor divino

A dar á mi existencia otro matiz…….

Ya las flores exmaltan mi camino

Y como ellas también yo soy feliz.

Tomo I Monterrey

Mayo 1 de 1888. Número 14.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

Srita. Ercilia Garcia (en su álbum)

(Saltillo)

Jose T. Viesca

Aunque no he visto tus lindos ojos,

Tus labios rojos,

Tu nacara, pálida tez,

Entre las notas de tus cantares,

Como su aroma los azahares,

Derramas niña tu candidez.

Como el incienso que al cielo sube;

Como la nube

Que por el éther vaga gentil,

Quiero que lleven la cantilena

Que ya en mi pobre cítara suena

Las auras ledas de tu pensil.

Tú que eres pura como las flores,

Que no has sentido crudos dolores

Despedazándote el corazón;

Pulsa tu lira de cuerdas de oro

Que son tus cantos rico tesoro

De inspiración.

Yo vengo en alas del tibio ambiente;

Yo me deslizo como la ingente,

Como la fúlgida hebra de luz,

Que penetrando por los cristales,

De oscura noche, con sus cendales

Rompe el capuz

En cada verso va desprendida

Parte de mi alma, de mi alma herida

Por la mundana fatalidad.

Si quieres algo de mis pesares

Guarda los pobres tristes cantares

De mi amistad.

Permite, Ercilia, que tu álbum abra;

Y aunque profane con mi palabra

Que de elocuencia falta nació,

Sus blancas hojas, nido de ideas,

Siempre que en ellas mis versos leas

Ahí estoy yo.

Canta, si sientes férvido anhelo

Por elevarte con raudo vuelo

Buscando espacio como el condor;

Pero no quieras en tu camino

Flores bermosas, que es tu destino

Llanto y dolor.

El genio triunfa; pero padcee;

La luz que brilla también perece…..

Sobre la tumba llora el sáuz!

Para el poeta de dulces cantos.

El mundo tiene mil desencantos;

Del infortunio la eterna cruz.

No pienses niñas!… Quien piensa, llora…

La mente tiene luces de autora

Que en pensamientos vierte al papel;

Pero el que duda, pierde la calma;

Y el pensamiento vierte en su alma

Su amarga hiel.

Quisiera darte con mis canciones

Las ilusiones

Que en el sepulcro de mi alma están….

En estas hojas dejar quisiera,

Como en los muros la enrredadera

Flores que suave perfume dán.

Pero se han ido las flores mías;

Mis alegrías

Ha disipado la advercidad!

No puedo darte más que congojas:

Por eso quiero que en estas hojas

Guardes las frases de mi amistad.

Tu que comprendes lo que ha sufrido

Pájaro amante que deja el nido,

Atomo errante que busca el sol;

Cuando mis versos en tu álbum leas,

Guárdalos, niña, si mis ideas

Llegan á tu alma como arrebol.

Tomo I Monterrey

Mayo 1 de 1888. Número 14.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

Amistad

A la Srita. Ercilia García.

San Antonio Texas.

D. R. Rico

Suena tu lira, y en su voz sentida,

Tierno se escucha suspirar doliente,

Como la nota que al azar perdida

Vaga en las ondas del callado ambiente.

Hay en tu voz de idealidad sublime

No se que acento misterioso y triste.

Que hablando al alma, de su mal redime

Al que en el mundo el sufrimiento asiste.

Cuando el hombre transido de amargura

Blasfema de su Dios y ríe del mundo,

Esa tu voz de celestial ternura

Trae á su alma bienestar fecundo.

Pero lloras también, oh! siempre el llanto

Brotará hasta en el cáliz de las flores!…

¿También el implacable desencanto

Ha dejado en tu alma los dolores¿…..

El bosque entoca su salmodia triste,

Las aves cantan á la par que lloran,

Tu tierna lira de crespón se viste

Y sus cuerdas gemidos atesora…..

Y tú lloras también… esta es la herencia

De la raza proscrita en este mundo!

Nacer para lloaar es la sentencia,

Vegetar en un páramo infecundo……

Pero en medio de tanto desconsuelo

Hay una voz que los dolores calma,

La voz de la amistas, hija del cielo,

Sentimiento purísimo del alma.

Amistad es confianza, y es ternura,

Es la flor entre las zarsas de la vida,

Es aroma en un cáliz de amargura,

Es cadencia en el llanto confundida……

Las auras cuando besan á las flores,

Las brisas cuando gimen rumorosas,

Las aves cuando cantan sus amores,

Las ninfas jugueteando bulliciosas;

Todo se ama y se aduna, porque el llanto

Encuentra en la amistad tierno consuelo,

Y con la voz de su cariño santo

Se olvidan las tristezas de este suelo.

Tu tierno corazon herido llora

Como en suelo extrangero ave perdida

Por que tu alma, poetisa, soñadora,

Sufre con las tristezas de la vida.

Yo te admiro y adoro tus cantares,

Y canto cuando cantas tus amores,

Suspiro si suspiras tus pesares

Y lloro cuando lloras tus dolores.

Tomo I Monterrey

Mayo 1 de 1888. Número 14.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

Contraste

(Monterey, 1888.)

Ercilia García

Hay música en la fuente rumorosa

Y estrépito en el mar que ronco suena,

Hay amor en la virgen azucena

Y espinas hay en la inocente rosa.

Hay perlas en el alba explendorosa,

Hay en la tumba lágrimas de pena,

Hay una vida de ilusiones llena

Al lado de una cruz y de una losa.

Dora el sol la mañana sin enojos,

Y del ocaso en la desierta calma

Sombras habrán de ser rayados rojos;

Así de nuestro amor bajo la palma,

Hay luces en la tarde de tus ojos……….

¡Y sombras en la noche de mi alma!

Tomo I Monterrey

Mayo 1 de 1888. Número 14.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

Tormentas

(Monterey, 1888.)

Josefina Campos

I

El cielo antes hermoso, se vestía

De oscuras nubes, tétricas y espesas

Y llegan la noche magestuosa, umbría

Y estalla la tormenta

II

Por fin brotó la luz; el cielo ornaba

De purísimo azul su luz inmensa,

La aurora sonreía, todo callaba……..

Y cesó la tormenta.

I

El cielo de mi amor antes hermoso

Vestíase también de nubes negras

Mi corazón latía presuroro……..

Y estalló mi tormenta.

II

Por fin todo calmó; también lucía

El cielo de mi amor, cortinas bellas;

Me diste una mirada, vida mia…….

Y cesó mi tormenta.

Tomo I Monterrey

Abril 1 de 1888. Número 13.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

María al pié de la Cruz

Ercilia García

Vedla! Vírgen de pálido semblante,

Calsinados por llanto están sus ojos:

Su mirada divina y suplicante

A los cielos eleva con fervor.

Su corazón palpita tiernamente

Y en actitud humilde está de hinojos,

Mirándose el estigma en su alba frente

Del sufrimiento horrible y el dolor.

Es la vírgen de célica hermosura

Que al pié de ese madero está llorando;

Mil suspiros exhala de amargura

Y solloza y pronuncia un nombre amado.

Exhala en su dolor tristes lamentos,

Y en su delirio horrible le está hablando,

Ahogándole la voz los sufrimientos.

A su hijo, que en la cruz está clavado.

Esa es María, la vírgen pudorosa,

Inmaculada madre del Señor,

La doncella inocente y primorosa

Que el Eterno, entre todas escojió.

Es la autora que anuncia el nuevo día:

Es rocío temblando en una flor:

La luz indeficiente que nos guia,

La odorífica flor de Jericó.

………………………………………………………..

Vedla, allí está: sostiene entre sus brazos

El cuerpo augusto de Jesús sn hijo,

Sientiendo el corazón hecho pedazos

Sintiendo que no tiene ya valor.

¡Oh madre sin ventura y abnegada!

En vano buscas con afán prolijo

Cerrar esas heridas, angustiada,

Que abrieron los infieles con furor.

¡Oh María! antorcha bienhechora:

Radiante luz que alumbra la existencia:

Consuelo bedecido del que llora:

Perfume celestial del incensario.

¿Quién puede resistir tu cruel tormento?

Quién no siente turbada la conciencia

Cuando el recuerdo viene al pensamiento

Del martirio sufrido en el Calvario?

Estrella luminosa del creyente,

De los cielos la reina esclarecida,

Y de la tierra el ángel, que clemente

Alienta nuestro espíritu abatido.

Bendita seais dulcísima Maria

A tus plantas me inclino agradecida

Y llevo á ti, con la plegaria mia,

Del corazón tristísimo gemido.

Tomo I Monterrey

Marzo 15 de 1888. Número 12.

Quincenal de literatura, social moral y de variedades

Dedicado a las familias.

La flor y el lucero

(Oaxaqueña)

María Santaella

Nació una flor cual ninguna,

Por su atractivo inocente,

Siendo su dichosa cuna

Orilla de mansa fuente.

*

Ella alzó su tallo leve

Graciosamente ataviada

Con su corola de nieve,

Bajo la oscura enramada.

*

Fresca, perfumada, abierta,

De la alta noche en las sombras,

Era una reina despierta

Sobre las verdes alfombras.

*

Pero al verse hermosa y sola,

Inclinóse con desmayo

A la fuente, cuando hirióla

De luz bellísimo rayo.

*

Un astro se reflejaba

En el agua deliciosa,

Y en resplendores bañaba

A la solitaria rosa.

*

Ora en cristal movible

Se agitaba; ora en sosiego,

Con encanto irresistible

Dardos lanzaba de fuego.

*

¿Quién no amara hechizo tanto

Del celeste reverbero?

La flor con púdico llanto,

“Yo te amo,” dijo al lucero.

*

“Toma de mis blancas hojas

Esta gota de rocío

Que de amor en las congojas

Como una prenda te envío.”

*

Inmóvil, hora tras hora,

Contemplaba en su delirio

La imagen fascinadora

Y luminosa de Sirio.

*

En tanto que así gozaba,

Extasiada no veía

Que la fuente se agotaba

Y el agua se consumía.

*

Hasta que al fin los fulgores

Viera tornarse en arena,

En un suelo los amores,

Y las delicias en pena.

*

“Adiós, vida de mi vida,”

Dijo, su cáliz cerrando;

Y en tan triste despedida

Se iba el aroma acabando.

*

Después la flor sin mancilla,

Al impulso del ambiente

Giraba seca á la oilla

De la consumida fuente

*

Así el que ama una hermosura

Que es de Dios, sólo el reflejo,

Pierde y llora la ventura

Que hella en efímero espejo.

*

El amor que dicha encierra,

Y es del hombre el dulce anhelo,

¡Su luz refleja en la tierra;

Pero se encuentra en el cielo!